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Dislocación
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Signos y síntomas de una luxación
Las luxaciones y subluxaciones, como la
mayoría de las lesiones traumatológicas, presentan unos signos y síntomas
característicos. En ocasiones puede ocurrir que a simple vista no se pueda
determinar el tipo de lesión, si es una subluxación o una torcedura. Sin
embargo, el tratamiento será el mismo hasta que los servicios
médicos hagan las pruebas necesarias para evaluar la lesión.
Hay características que son iguales
tanto en dislocaciones completas como en subluxaciones, que son:
·
Dolor agudo e intenso, sobre todo al intentar mover la articulación o
cargar peso.
·
Zona hinchada y amoratada.
·
Si hay afectación nerviosa, el afectado sentirá sensación de hormigueo y posible
parálisis.
Pero en el caso de una dislocación, al
ser una lesión más grave, además se observará:
·
Deformación del miembro, que adopta una postura antinatural.
·
Imposibilidad de mover el miembro.
·
Posibles daños graves a los ligamentos, incluso siendo necesario el empleo
de cirugía.
·
Mayor probabilidad de futuras luxaciones, ya que los ligamentos se
distienden y es más fácil que se vuelva a salir la articulación.
Qué hacer ante una dislocación o luxación
Se debe comprender que una luxación y
una fractura presentarán signos y síntomas muy parecidos, siendo difícil
diferenciarlas. Por eso es importante seguir unos pasos que servirán en ambas
situaciones, evitando así riesgos innecesarios:
·
Localizar la articulación afectada. Si la víctima sospecha que se ha
dañado la espalda, el cuello o la cadera, no moverla.
Llamar al número de emergencias y esperar a que acudan, sin abandonar a la
víctima en ningún momento.
·
Inmovilizar el miembro en la posición en la que se encontró (sin
manipular) con un cabestrillo o una férula improvisada. El objetivo es que el
miembro se mueva lo menos posible, pero observando que no quede demasiado
ajustado. En el caso de una subluxación, colocar el miembro en una posición
anatómica normal e inmovilizar de manera que el paciente esté cómodo.
·
Si existen heridas, antes de inmovilizar el miembro se
deben limpiar y cubrir con gasas estériles o paños limpios.
·
Aplicar frío local (hielo, bolsas de agua fría) para reducir la
inflamación y el dolor.
·
Dejar la articulación en reposo absoluto.
·
Una vez asegurada la articulación, trasladar al accidentado a un hospital
para que se le hagan las pruebas pertinentes y le administren el tratamiento
adecuado.
Qué no hacer en caso de
luxación
Como en todas las situaciones, existen
algunas normas a seguir para que el accidentado sea atendido de manera correcta
y no sea expuesto a riesgos por imprudencias. Esto es lo que no se debe hacer
en caso de luxación o dislocación:
·
No abandonar a la víctima en ningún momento hasta que pueda ser atendida
por los servicios sanitarios, familiares, etcétera.
·
Nunca intentar recolocar la articulación ni manipular el miembro de
ninguna manera. Si resulta ser una fractura provocaría grandes daños y
muchísimo dolor, y si la maniobra se realiza de forma incorrecta podría quedar
una lesión permanente.
·
No aplicar pomadas ni proporcionar medicamentos, a no ser que esté previamente
prescrito por un médico.
·
No mover a una persona con sospecha de lesión en el cuello, columna o
cadera. En caso de que sea estrictamente necesario movilizarle (porque esté en
la carretera por ejemplo) tirar de su ropa y no hacer movimientos bruscos.
·
No dar masajes en
la zona lesionada por la luxación, pues solo se ocasionaría más daño y ningún
beneficio.

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